La Gran Sinagoga de Budapest, también llamada la sinagoga Dohány, se encuentra en el centro de la ciudad, en lo que fue el núcleo del barrio judío, ahora reconvertido en una famosa zona de bares. A lo largo de la visita podremos experimentar un ir y venir de sentimientos entre el agitado y convulso pasado impregnado en los muros de la sinagoga y la vida tranquila y alegre de las calles de Budapest.
Esta sinagoga es la más grande de Europa y la segunda más grande del mundo después de la de Nueva York. Con esto ya te puedes hacer una idea de la enormidad del edificio. Además, pertenece a la rama reformista y modernizadora del judaísmo húngaro, lo que la hace única.
EN EL INTERIOR DE LA GRAN SINAGOGA

Lo más importante y lo que más suele llamar la atención al entrar es la imponente pared de mármol del fondo (foto). Está siempre orientada a Jerusalén y contiene algunos de los elementos más importante para la liturgia. Entre ellos está el Arca de la Alianza, dónde se guardan los elementos principales de culto: los rollos de la Torá, el Talmud y los candelabros.
El primer elemento de cambio de esta sinagoga lo encontramos justo en esa pared, detrás del Arca: el órgano. En las sinagogas está prohibida la presencia de instrumentos musicales, más allá del Shofar, y sólo en esta se ha permitido construirlo.
Además, por influencia de la arquitectura de las iglesias se introdujeron filas de bancos, dos púlpitos, uno a cada lado y una mesa para la lectura de la Torá en el centro.
EL EXTERIOR, UNA MIRADA AL PASADO

En la parte de atrás de la sinagoga se encuentran una serie de monumentos y esculturas que hacen homenaje a las víctimas del holocausto. Uno de los más impresionantes es el árbol de la vida (foto). Es un sauce llorón de metal en cuyas hojas están escritos algunos de los nombres de los más de 400.000 judíos húngaros que perecieron durante la Segunda Guerra Mundial.
También se puede ver el cementerio, con numerosas fotos tomadas durante los años del gueto y posteriores. El cementerio no fue aceptado en un primer momento. Sin embargo, por el motivo histórico de la Segunda Guerra Mundial y, como recuerdo de la barbarie, ha permanecido aquí. Lo mismo ha ocurrido en otras sinagogas de Praga y Cracovia.
EL BARRIO JUDÍO EN LA ACTUALIDAD

En los años posteriores al gueto, el barrio fue decayendo y muchos de sus edificios se vendieron o acabaron en ruinas. Con el tiempo, muchos jóvenes se fueron mudando aquí por los bajos precios de las viviendas.
Actualmente, muchos de esos locales se han ido reconvirtiendo en bares o pubs manteniendo el carácter decadente de las décadas anteriores. Los espejos de estilo rococó, las mesas de palés o los carteles luminosos son sólo algunos de los elementos decorativos habituales de los ya conocidos como «bares en ruinas«.
DATOS DE INTERÉS
La entrada general a la Sinagoga tiene un precio de 8 euros.
Si cogéis la visita guiada incluyendo un paseo por el barrio judío (os lo recomiendo) el precio es de unos 17 euros. Es un poco caro pero merece la pena.
Por ahora es todo sobre esta maravillosa ciudad, os espero en el próximo post y espero que disfrutéis vuestra visita a Budapest! 🙂