Marrakech, la ciudad roja

 

El viaje que emprendemos por Marrakech nos acercará a su esencia, a todo aquello que hace que la ciudad quede para siempre en nuestra memoria. El olor de las especias, el sabor de un Tajín, el bullicio de la plaza Yamaa y, como no podía ser de otro modo, el cariño de sus gentes nos embriagarán hasta el final del viaje con el pensamiento de no querer dejarlo atrás.

El día comienza paseando por sus calles adoquinadas. Las casas de adobe se suceden como en un decorado de Hollywood, mientras las tiendas comienzan a abrir sus puertas. El vendedor nos regala su mejor sonrisa y nos invita a pasar a su tienda. Mientras tanto, al otro lado de la calle, el dueño de una tienda de especias alardea en varios idiomas de la calidad y las cualidades de sus productos.

 

EL AJETREO DE SUS CALLES

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La plaza de Yamaa el Fna

Continuando el paseo llegamos a la Plaza de Yamaa el Fna, la más famosa y uno de los núcleos principales de la ciudad. El bullicio está presente a todas las horas del día, aunque se incrementa en cuanto cae el sol. Allí encontraremos todo tipo de personajes y el entretenimiento está asegurado: el encantador de serpientes, los cantantes, los bailarines, los vendedores ambulantes… Todos ellos gritan los nombres de María, Marta o Lucía mientras nos piden sonriendo que nos acerquemos a comprar a su puesto.

También es el mejor lugar para reposar y disfrutar de un rico zumo natural en los numerosos puestos que encontraremos. Al anochecer, se puede disfrutar de la puesta de sol cenando en uno de los restaurantes que hay en la azotea de muchos de los edificios de la plaza.

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Camino hacia la mezquita Kutubbya

Muy cerca de allí, encontraremos la mezquita kutubbya construida en el S.XII por mandato de Abu Yusuf al-Mansur, uno de los reyes más importantes del imperio Almohade. Su arquitectura recuerda a la de la Giralda de Sevilla ya que ambos son arte almohade del mismo periodo. Con sus más de 70 metros de altura es el edificio más alto de Marrakech y está prohibida la construcción de edificios más altos.

Aunque no es posible visitarla por dentro, merece la pena dar un paseo por los alrededores y disfrutar de una parte más auténtica de la ciudad.

 

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El Palacio de la Bahía

También al sur de la Plaza Yamma se encuentra el Palacio de la Bahía, construido a finales del siglo XIX por Si Moussa, gran visir del sultán. El palacio tenía la pretensión de ser el más grande de todos los tiempos. Su nombre significa «brillantez». Nosotros no visitamos los jardines pero el palacio merece una visita sin ninguna duda.

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Madraza de Ben Youssef

Si continuamos paseando al norte de la Plaza Fna llegaremos a la madraza de Ben Youssef, una antigua escuela coránica de gran importancia en la ciudad. Fue fundada por el sultán Abou al Hasan en el siglo XIV, perteneciente a la dinastía  Meriní, de origen bereber. Fue reconstruida por los Saadíes en el S. XVI quienes dejaron una gran huella artística y arquitectónica en la Madraza. La decoración de las paredes y los techos es impresionante y merece la pena subir a la segunda planta y ver todo el trabajo de tallado de la madera de cedro de los techos y los patios.

 

UN VIAJE A LA TRADICIÓN

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El barrio de los curtidores

Si queremos conocer mejor algunos aspectos más tradicionales de la ciudad, os recomiendo dar un paseo por el barrio de los curtidores y por los numerosos zocos de la ciudad.

Es especialmente conocida la calle Bab el Debbagh, porque allí se encuentran las asociaciones principales de los curtidores de piel. Se puede acceder a los recintos donde se realiza el curtido y el teñido de las pieles como el de la foto.

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Tienda de especias en el zoco

Una de las mejores cosas de Marrakech es perderse por los zocos. El olor a las especias, el vaivén de gente, la llamada a la oración y sus estrechas calles harán que el tiempo se detenga por unos instantes, trasladándonos a una época pasada en la que el vibrar de la ciudad se respira en cada esquina del zoco. 

 

UN OASIS EN MARRAKECH

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Jardin Majorelle

Para terminar con el viaje a Marrakech, os propongo salir de la medina y llegar hasta al Jardín Majorelle. Es un jardín botánico diseñado por el artista francés Jacques Majorelle en 1924. Además, cuenta con un chalet de estilo Art Déco que mandó construir al arquitecto Paul Sinoir en 1931. Merece la pena visitar el conjunto y disfrutar de un oasis de paz en medio de la ciudad.

 

INFORMACIÓN ÚTIL

Población: ~ 1.000.000 habitantes

Moneda: 1 € ~ 11 dirhams

Transporte: en Marrakech se puede ir andando a casi todos los sitios. Si optamos por coger un taxi, hay que regatear y  fijar el precio de antemano. Como referencia, por un trayecto desde centro de la ciudad al Jardin Majorelle en taxi pagamos 10 dirham.

Clima: las temperaturas los meses de verano rondan los 40ºC por lo que os recomiendo que evitéis ir estas fechas. El resto del año suele tener unas temperaturas más agradables con máximas de unos 20 grados.

Propinas: conviene dar propina siempre.

¿DONDE COMER?

En mi opinión hay cuatro platos que no puedes dejar de probar en Marrakech: el cuscus, el tajín, la pastela y la Tanjia. Aquí os dejo algunos de los restaurantes que más nos gustaron:

  • Restaurante Tajin Darna. Recomiendo especialmente el cuscús, aunque todos los platos que probamos estaban muy ricos. Está en la Plaza Yamaa cerca del cruce con la calle Riad Zitoun Lakdim. Los platos son abundantes por lo que recomiendo coger unos pocos y compartirlos. El precio por persona suele estar entre 7 y 10 euros.
  • Restaurante El Waha. Aquí recomiendo probar la pastela, un hojaldre cubierto de azúcar glas y canela relleno de pollo y verduras. Ambos restaurantes tienen terrazas panorámicas lo cual es perfecto para disfrutar de las vistas nocturnas de la plaza. Está muy cerca del anterior en la plaza y se accede por la esquina de la calle Riad Zitoun Lakdim. El precio es un poco más económico, en torno a los 5 y 8 euros.

 

  • Restaurante Foxart. Es un restaurante muy distinto a los anteriores, es un local pequeño situado en una de las calles laberínticas del zoco y es bastante moderno. El plato Tanjia estaba espectacular y el trato fue muy bueno. Esta en la calle Rue Riad Ez Zitouni.

 

¡Espero que os haya gustado y disfrutéis del viaje por Marrakech! 😀

 



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